Emilio Haro Galli
Se escucha música, subiendo desde la ruta.
Utama, el viejo artista tilcareño nos invita a uno de sus estudios y dice que llega en una media horita. Nos indica como abrir la puerta y que empecemos a mirar sus obras.
Entramos en la penumbra y es como entrar en uno de esos estudios de un dios caprichoso y creador, se ven pinturas, dibujos, botellas de vino vacías, esculturas por todos lados, un gato que cuida el lugar. Su arte asombra, deleita, sorprende.
En su arte hay collas, diablitos de carnaval, comparsas, coloridos ponchos, sombreros. Hay wipalas, mujeres pariendo, parejas cogiendo, gauchos mateando, almacenes y kioskos. Pero sobre todo hay colores norteños de alegría, de orgullo y resistencia. Su arte es bien de acá, de Tilcara, de la Quebrada.
Emilio no puede carnavalear. Tampoco puede pintar. Su brazo izquierdo hace rato esta jodido. Pero nos abraza y recibe cuando llega y hablamos de su arte y de lo triste que esta por no poder estar en su comparsa hoy cuando se despierta el carnaval.
Cuando nos vamos salimos acompañados por un grabado de un diablito carnavaleando y la profunda alegría de haber conocido a un gran artista.

