Dos loquitos

Dos loquitos montados en odio

subidos a un dios intolerante y vengativo,

llegaron con armas de fuego

en la tarde gloriosa del Chanuka,

frente a un mar azul profundo

trayendo dolor y muerte.

 

La gente cayó tras los disparos

quince sobre el pasto y las veredas

y el resto de nosotros, todavía,

sin comprender tanta desgracia,

frustración, incomprensión, violencia

y un falso martirio innecesario.

 

Siguen los ciclos de violencia,

de venganza y de miseria,

los dos lados de un espejo

viéndose al otro y a sí mismos

encerrados en la encrucijada

de justificar lo injustificable.

 

              Y no hay uno sin el otro,

y el resto así estamos,  

desgastados, asustados de que

de alguna forma nos sacuda a nosotros

no nos deje dormir de tanta impotencia

y sentir que somos cómplices.


Enero 2026

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